En una entrevista para Animal Care, Marina Domínguez Ruiz, secretaria de AVEDE y diplomada europea y de la OCV en Medicina Interna de Animales de Compañía (ECVIM-CA), comparte su experiencia y visión sobre el duro camino que supone la especialización veterinaria en España.
Marina describe el proceso como “muy difícil y competitivo”, con escasas plazas de residencia disponibles en nuestro país. Esto le obligó a formarse en Francia e Inglaterra para poder completar los más de diez años de formación necesarios para obtener su diplomatura europea. A pesar de esa exigencia —que incluye más de 500 casos clínicos, publicaciones científicas y exámenes en inglés—, el reconocimiento institucional en España sigue siendo limitado.
Desde AVEDE, se trabaja activamente para:
- Reivindicar el valor real del título de diplomado europeo, ya reconocido oficialmente por la OCV en una escala que incluye grado, certificado y diplomado.
- Luchar contra el uso indiscriminado del término “especialista”, que genera confusión social y devalúa la formación altamente cualificada de los diplomados.
- Educar a la sociedad sobre lo que significa ser un especialista veterinario de nivel europeo.
- Fomentar la investigación y la innovación clínica, como parte de la labor de los diplomados.
Domínguez destaca además que la especialización no solo implica atención clínica avanzada, sino también docencia, investigación y desarrollo de nuevas terapias, como es el caso de los tratamientos con células madre que actualmente investiga en el Hospital Clínico Veterinario de la UAX.
A pesar de las barreras —falta de contratos estables, escasa financiación e incertidumbre profesional—, existe talento que quiere regresar a España, pero para ello es imprescindible que la especialización se valore y se integren a los especialistas en estructuras académicas, clínicas y de investigación.




